TRATAMIENTOS A BASE DE REGENERACION CELULAR EN MEDICINA ESTETICA. ANTIENVEJECIMIENTO. LONGEVIDAD Y PADECIMIENTOS

CANCER…

Escrito por regeneracioncelularenchiapas 04-01-2011 en General. Comentarios (0)

“EL PACIENTE TIENE DERECHO AL TRATAMIENTO O AL MEDICAMENTO MAS EFECTIVO”

LOS CIETIFICOS DEL HOSPITAL JOHN HOPKINS  EN BALTIMORE COMENTAN.

 1. Toda persona tiene células cancerígenas en el cuerpo. Estas células cancerígenas no salen en los exámenes de rutina hasta que se han multiplicado a unos cuantos miles de millones. Cuando los médicos le informan al paciente que ya no tiene células cancerigenas, sólo significa que no están en una cantidad que las hace detectables.

2. Durante su vida una persona tiene hasta diez veces la probabilidad de presentar células cancerígenas.

3. Cuando el sistema inmunológico es fuerte, las células del cáncer son destruidas para prevenir que se formen tumores.

4. Cuando una persona tiene cáncer, expresa la presencia de alteraciones en diversas áreas, genética, nutricional, ambiental, estilo de vida entre otras.

5. Para superar la deficiencia nutricional se recomienda cambiar de dieta e incorporar suplementos que fortalezcan el sistema inmunológico, los mismos cambios se deben promover en las otras áreas.

6. La quimioterapia actúa envenenando las células cancerígenas, pero no distingue las células normales que se multiplican rápido como en la medula ósea o el sistema gastrointestinal, pudiendo causar daño a órganos como el hígado, riñones, etc.

7. La radioterapia destruye las células del cáncer, pero quema y deja cicatrices dañando tejidos y órganos sanos. Los tratamientos iniciales con quimioterapia y radiación reducen frecuentemente el tamaño del tumor, sin embargo el uso prolongado de quimioterapia y radiación no resulta en mayor destrucción tumoral.

8. La quimioterapia y la radiación generan una sobrecarga toxica que tiene una acción paradójica sobre el sistema inmunológico que lo debilita y destruye con riesgo de infecciones y complicaciones.

9. Cuando el cuerpo tiene mucha sobrecarga toxica de la quimioterapia y radiación, el sistema inmunológico se debilita o se destruye, pudiendo producirse así infecciones y más complicaciones.

10. La quimioterapia y la radiación pueden causar mutación en las células cancerígenas, tornándose resistentes y difíciles de destruir. La cirugía por otro lado al destruir el tejido que a veces trata de aislar el tumor, permite que las células del cáncer migren y proliferen en otros sitios (metástasis).

11. Una manera efectiva de combatir al cáncer es matar de hambre a esa célula, no proporcionándole la comida con la que se alimenta.

LAS CELULAS DE CANCER SE ALIMENTAN DE:

Azúcar: Restringiendo el consumo de azúcar, se quita uno de los principales alimentos de la célula cancerígena. Los sustitutos como Nutrasweet, Equal, etc. son hechos con Aspartame que también es perjudicial. Un mejor sustituto natural sería la miel, pero en cantidades reducidas. La sal de mesa tiene aditivos químicos para blanquearla, una mejor alternativa es utilizar la sal de mar en grano o el nuevo sustituto natural llamado STEVIA.

La leche: estimula la producción de mucosidad, especialmente en el tracto gastrointestinal. El cáncer se alimenta de mucosidad, eliminando los lácteos y sustituyendo con la leche de soja, las células cancerígenas no se pueden alimentar.

Carne Roja: Las células cancerígenas se fortalecen y proliferan en medios ácidos. Una dieta basada en carnes rojas acidifica, es mejor entonces comer pescado y un poco de pollo en vez de vaca o cerdo. La carne además contiene antibióticos, hormonas de crecimiento y parásitos que son dañinos especialmente para personas con cáncer.

Una dieta hecha de 80% de legumbres frescas y jugos, granos enteros, semillas, nueces y un poco de fruta, ayuda a mantener el organismo alcalino. El 20% puede ser de comidas cocidas. Los jugos de vegetales frescos contienen enzimas activas que son fácilmente absorbidas por el organismo y llegan a niveles celulares en 15 minutos para alimentar y ayudar en el crecimiento de las células sanas. Para obtener enzimas activas, tomar jugos de vegetales frescos (de todo tipo incluyendo brotes de soja y otros). También comer vegetales crudos dos a tres veces diarias, las enzimas se destruyen a 40ºC (104ºF).

Evitar el café, té y chocolate, contienen mucha cafeína. El té verde es una buena alternativa y tiene propiedades anti cancerígenas. Agua: mejor tomarla purificada, hervida o filtrada para evitar toxinas, bacterias, metales pesados. Evitar agua destilada, es acida.

12. La proteína de la carne es difícil de digerir y se requieren muchas enzimas digestivas para hacerlo. La carne que no se ha digerido queda en el tubo digestivo, se pudre y causa más toxicidad.

13. Las paredes de las células cancerígenas tienen una cubierta dura formada de proteínas. Restringiendo o evitando las carnes rojas, se liberan mas enzimas para poder atacar a las paredes de proteínas de las células cancerígenas permitiendo que el organismo utilice sus células (defensas) para atacar las invasoras.

14. Algunos suplementos ayudan a fortalecer el sistema inmunológico (Essiac, antioxidantes, vitaminas, etc.) ayudando a las propias defensas a destruir a las células cancerígenas. Otros suplementos como la vitamina E causan apoptosis (muerte programada de la célula), que es el método que tiene el organismo de deshacerse de células dañadas o enfermas.

15. El cáncer es una enfermedad de la mente, del cuerpo y del espíritu. Una disposición positiva va a ayudar al que lucha contra el cáncer a sobrevivir. La ira, el rencor, y la amargura llevan al stress, y a un medio acido. Aprenda a estar con un espíritu de amor y perdón. Aprenda a relajarse y a disfrutar de la vida.

16. Las células cancerígenas no se desarrollan en un ambiente oxigenado. Ejercitándose a diario y respirando profundamente ayuda a enviar más oxigeno a nivel celular. La terapia de oxigeno es otra manera de destruir las células cancerígenas.

IMPLANTE DE PLACENTA Y CÉLULAS MADRE

Escrito por regeneracioncelularenchiapas 04-01-2011 en General. Comentarios (0)

Placenta significa en latín torta o pastel, y recibió este nombre por el aspecto externo de las bolsas de las aguas al caer al suelo tras su expulsión. Corion es término derivado del griego córion, que significa piel, cuero, y que también se aplicó a todo el conjunto de la bolsa formada por las membranas fetales, aunque hoy, en el lenguaje anatómico científico el término corion sólo se aplica a la membrana fetal externa. Amnion es un término griego, amnion (amnion), diminutivo de amnóv (amnós), que significó cordero y que por extensión, el término amnion también se aplicó en la Grecia clásica a la vasija que servía para recoger la sangre en los sacrificios religiosos, y a la bolsa de las membranas fetales, pero que hoy sólo se aplica a la membrana fetal interna. En español se dijo amnion, pero actualmente es más frecuente expresarlo como amnios, y bien merece la pena dedicar unas líneas al tema de su terminación en "n" o en "s".

 

Hasta hace menos de un siglo, la causa más frecuente de muerte por lesiones cutáneas extensas debidas a quemaduras, causticaciones químicas y escaldados fue la hipotensión producida por la pérdida de plasma a través de la superficie dañada. Una destrucción dérmica del 25% del cuerpo de una persona de 70 kilos de peso produce la pérdida de unos 5 litros de plasma al día. Se ensayaron diversos métodos para evitar esta pérdida: untado de las áreas dañadas con manteca o con aceite, cobertura con goma latex o con parafina, etc. todo ello con mal resultado. En 1910 Davis sugirió usar amnion placentario para cubrir estas lesiones cutáneas, y 3 años más tarde Stern usó la membrana amniótica para cubrir la superficies cutánea en quemaduras corporales, y Sabella, quien trabajaba con Stern, empleó el amnion y la superficie del cordón umbilical en 5 casos de ulceraciones cutáneas extensas, obteniendo buenos resultados.

 

INPLANTE DE PLACENTA O PLACENTOTERAPIA

 

Historia de la Placentoterapia o Implante de placenta

 

El primer mandamiento del médico, desde el juramento de Hipócrates, es el de no hacerle daño a su paciente (primum non nocere). Es indispensable que las técnicas utilizadas no comporten riesgos y no presenten efectos secundarios desagradables, y la terapia con placenta humana, asegura el respeto a estos requisitos.

 

La Historia:

 

Comienza a mitad de los años treinta, cuando el oftalmólogo ruso Filatov tuvo la idea de aprovechar las propiedades de la placenta que, ya anteriormente, había podido constatar en situaciones ocasionales. Había notado que numerosas mujeres que presentaban enfermedades crónicas se sentían mejor durante los últimos meses de embarazo y que ese estado de bienestar se mantenía por varios meses después del parto, y hasta se repetía en posteriores embarazos. Eso podía significar que la placenta, además de mantener el embarazo hasta su final, poseía una enorme capacidad terapéutica sobre el organismo entero. Trabajando con los implantes de córnea, Filatov había ya hecho otro descubrimiento: manteniendo en el congelador las córneas en lugar de trasplantarlos inmediatamente, el porcentaje de éxito aumentaba de manera espectacular. Dedujo entonces que el sufrimiento tisular causado por las bajas temperaturas producía sobre las células un estímulo biológico que se manifestaba posteriormente favoreciendo el éxito del trasplante.

 

Filatov concibió entonces la idea de aplicar el principio del sufrimiento tisular a la placenta para aprovechar al máximo sus ya reconocidas propiedades. Desde entonces millones de pacientes han recibido preparados de placenta, tanto bajo forma de estracto inyectable como de implante subcuténeo, sin que nadie jamás haya manifestado efectos de sensibilación inmunológica.

 

De todos los preparados utilizados para revitalizar, solamente la placenta humana es totalmente libre de reacciones alérgicas. De hecho, la placenta, tejido humano natural y universal, permite curar de la misma manera tanto hombres como mujeres, sin riesgos de feminilización para los primeros y masculinización para las segundas. En ausencia de efectos hormonales, no presenta contraindicaciones de edad, sexo o patología y puede asociarse a otras terapias. (NOTA: Debemos de tener en cuenta de que no cualquier placenta puede ser utilizada, esta deberá pasar pruebas virológicas, entre otras además de llevar un proceso de esterilización y embasamiento adecuado)

 

Los efectos de la placenta sobre la fisiopatología humana:

 

La placentoterapia no activa la célula, más bien le devuelve el equilibrio metabólico; no comporta ningún riesgo, al punto de poder ser utilizada hasta en pacientes cancerosos como coadyuvante de otras terapias específicas. Los efectos de la placentoterapia sobre los capilares son fácilmente visibles, directamente sobre el fondo del ojo, el cual, ocho meses después del tratamiento Filatov, muestra una mejoría decisiva del estado vascular de la retina con la capilaroscopia de efecto Doppler e indirectamente con la disminución del VES (principal índice inflamatorio). En el impacto sobre el sistema endocrino, la placenta ofrece la ventaja de tener el mismo origen embriológico, el trofoblasto de la hipófisis, produciendo un estímulo a nivel hipofisiario; y sobre la glándula reguladora de todas las funciones neuroendocrinas entre el sistema nervioso central y las glándulas endocrinas periféricas. Por lo tanto, la acción placentaria produce un reequilibrio más que un estímulo puro y simple.

 

Tras la segunda guerra mundial los escritos e ideas de Filatov atravesaron el telón de acero político-militar y penetraron en los hiperosmóticos países occidentales, donde su uso se extendió. Algunos autores especificaron la importancia de incluir el amnion de la placenta. El optimismo inicial se hizo muy controvertido en los años siguientes, y prácticamente la tisuoterapia feto-placentaria dejó de usarse en los países de occidente, pero persistió en la URSS y países satélites, donde con diversas variantes (amnio-corion, amnion, placenta con o sin membranas fetales) persistió como estimulante tisular o como cobertura mecánica. Curiosamente, el origen del big bang del presente uso de la membrana amniótica en oftalmología apareció hace tan sólo 10 años, y no por su uso en quemaduras cutáneas y en cirugía ginecológica, sino por una conexión directa de Rusia a HispanoAmérica y después a NorteAmérica.

 

Los implantes de Placenta preparada con la técnica de Filatov se han utilizado desde la época de los 40, principalmente en Francia con Revitalización del metabolismo y patrimonio celular, para retardar el envejecimiento prematuro, regeneración masculina en andropausia y femenino en menopausia, Diabetes I-II, Pie diabético, Insuficiencia Renal, Hipertensión arterial, Artritis, Esclerodermia, Lupus eritematoso, Vitíligo, Psoriasis, Envejecimiento prematuro, Calvicie, agotamiento físico, Síndrome X y más de 80 enfermedades autoinmunes con una efectividad máxima con mejoría con tendencia a la CURACIÓN.

 

Durante estos 20 años de investigación se ha encontrado la mejoría clínica, disminuyendo el uso de hipoglucemiantes, uso de insulina y disminución del uso de antihipertensivos, los resultados sugieren que el implante subdérmico de placenta Filatov, que actúa como una bomba reguladora de la glucosa en Diabetes y del Sistema de Regulación de la Hipertensión Arterial.

 

El la mayoría de los Casos con este implante Filatov, de inicio mejoran y en la mayoría de los casos se revierten los síntomas de las enfermedades tratadas, considerándose, CURACIÓN EN DIABETES, HIPERTENSIÓN, ETC.

 

Cuando Filatov, después de la segunda guerra mundial, publicó los resultados obtenidos con la terapia placentaria, la primera reacción en occidente fue de estupor y rechazo. En un segundo momento todos comenzaron a hacer Filatov; pero como no conocían la preparación de la placenta y el procedimiento, cada uno la preparaba según su propia receta y todas eran diferentes entre sí. La respuesta fue una variedad de resultados diferentes y contradictorios y que no correspondían con la casuística de Filatov, quien fue desacreditado y despreciado. Debido a ello, la terapia placentaria cayó en el olvido, sin que esto impidiera ulteriores experimentos aislados y, lógicamente, prohibidos por la medicina oficial.

 

La dosis unitaria se presenta liofilizada con la fecha de preparación impresa, el número de lote y la garantía de esterilización. La vía indicada por Filatov para el injerto placentario es el subcutáneo profundo, fácilmente realizable con una intervención quirúrgica de menos de 6mm y con anestesia local; no necesita recuperación y permite reincorporarse inmediatamente a la propia actividad normal. Los puntos se retiran a los ocho días.

 

Las indicaciones: Son muy amplias justo porque el implante placentario constituye una terapia de amplio espectro de acción. En línea general son tratables las enfermedades crónicas, las relacionadas con el envejecimiento, pero la placenta se utiliza muchísimo en la preservación de la eficiencia física, estética y psíquica.

 

La duración de la acción del injerto placentario es relativa a cada indicación personal.

 

El fragmento de placenta se manifiesta como un pequeño endurecimiento correspondiente a la zona de su colocación; este endurecimiento va desapareciendo lentamente al ser transformada, utilizada y consumida por el organismo, tan rápidamente cuanto mayor es la necesidad.

 

Generalmente este período alcanza un año si el paciente no presenta graves patologías, de lo contrario puede desaparecer en mucho menos tiempo.

 

Cuando la actividad placentaria termina, el paciente regresa a su estado inicial de forma gradual en caso de no continuar con la terapia continua o no cambiar habitos o factores que propiciaron los sintomas. Es necesario agregar que no se presentan fenómenos de tolerancia, o sea, el organismo no se acostumbra a la placenta y los efectos biológicos beneficiosos vuelven a presentarse en cada implante sucesivo sin que estos sean acumulativos.

Efectos adversos asociados al tratamiento con factor de transferencia

Escrito por regeneracioncelularenchiapas 06-12-2010 en General. Comentarios (0)

Efectos adversos asociados al tratamiento con factor de transferencia. Ciudad de La Habana, 2004

 

María Aida Cruz Barrios,1 Blanca Nieves Rodríguez Montiel,2 Juan Antonio Furones Mourelle,1 Liuba Alonso Carbonell,3 Dulce María Calvo Barbado4 y José J. Rego Hernández5

 

RESUMEN

 

El factor de transferencia constituye un inmunoestimulante que se emplea en una amplia gama de enfermedades. Su seguridad ha sido evaluada en los ensayos clínicos pre-registro, pero no así en investigaciones poscomercialización, por tal motivo se realizó un estudio observacional y multicéntrico de vigilancia activa, en pacientes tratados con factor de transferencia en 11 hospitales de la Ciudad de La Habana , para identificar los eventos presentados durante el tratamiento, así como clasificarlos según su causalidad y gravedad. La información fue recogida por el médico inmunólogo de cada hospital y supervisada por el farmacoepidemiólogo hospitalario. Durante el tratamiento se obtuvo información de 387 pacientes y se reportaron 133 eventos en 86 casos (22,2 %). Los más frecuentes fueron fiebre, dolor y eritema en el sitio de la inyección, cefalea y diarrea; el 92,5 % de los eventos observados fueron leves. El 27,8 % se clasificó como definitivamente provocados por el fármaco, estos últimos relacionados con la vía de administración. El factor de transferencia resultó un medicamento seguro en los pacientes observados.

 

Cuando se introduce un medicamento en el mercado se conoce poco sobre su seguridad, básicamente porque un número reducido de personas seleccionadas ha estado en contacto con este por un corto tiempo y además en condiciones especiales, como las que se dan en los ensayos clínicos. Por lo tanto, es necesario conocer qué efectos indeseados

puede provocar este fármaco cuando lo emplee un mayor número de personas, por largos periodos y en las condiciones de la vida real: con otras enfermedades concomitantes, asociado con otros medicamentos, con menor observación por el

personal médico, junto a la posible automedicación, etcétera. La Farmacovigilancia es la actividad que sistematiza la detección, el registro, la notificación y la información de los efectos indeseados ocasionados por los medicamentos después de su comercialización, permite determinar su posible causalidad, frecuencia de aparición, gravedad y establecer las medidas preventivas que llevan al uso más racional de medicamentos y a una favorable relación beneficio/riesgo.1,2 Esta vigilancia farmacológica le brinda la posibilidad a las autoridades sanitarias de tomar decisiones sobre las ventajas de la

utilización de los medicamentos, o la supresión de su comercialización teniendo en cuenta los resultados, favorables o no, de dicha relación. En Cuba se comercializa un hemoderivado, el factor de transferencia (FT), conocido comercialmente como Hebertrans, que se utiliza desde hace más de 20 años en muchos trastornos clínicos asociados con estados de inmunodeficiencia celular: enfermedades infecciosas (virales, bacterianas, micóticas y parasitarias), neoplasias y otras enfermedades. Su eficacia fue demostrada en los ensayos clínicos pre-registro, en ellos la reacción adversa que se ha

asociado con su administración es un ligero eritema en el sitio de inyección en el 2 % de los casos.3,4 En la literatura revisada no se encontraron estudios que describan o evalúen los efectos indeseados del factor de transferencia (FT) en las condiciones de la práctica médica habitual, por lo que su relación beneficio/riesgo no se conoce.

 

El objetivo de esta investigación fue identificar los efectos indeseados asociados con la administración del FT, así como determinar su relación de causalidad y gravedad en las condiciones de la práctica clínica diaria.

 

MÉTODOS

 

Se realizó un estudio observacional, descriptivo, prospectivo y multicéntrico.

 

Con el propósito de obtener mayor información, se registraron todos los eventos que se presentaron y no solo la sospecha de reacción adversa al FT, entendiéndose por evento cualquier acontecimiento clínico o de laboratorio que se presentara en el paciente durante el tratamiento con este fármaco.

 

Se observaron los eventos presentados en todos los pacientes a quienes se les prescribió FT de abril de 2001 a abril de 2002, en la consulta externa o en las salas de ingreso de 11 hospitales de Ciudad de La Habana (clínicos quirúrgicos “Salvador Allende”, “Calixto García”, “10 de Octubre”, “Julio Trigo” y “ Manuel Fajardo” ; los pediátricos de Centro Habana, “A. Aballí” y “William Soler”, Oftalmológico “Ramón Pando Ferrer”, los institutos de Hematología e Inmunología y el de Oncología y Radiobiología).

 

Se empleó un método de supervisión intensiva en el que el médico prescriptor de FT recogía mensualmente todos los eventos que presentaba el paciente durante el tratamiento, bajo la supervisión del farmacoepidemiólogo hospitalario. Además del tipo y del número de eventos presentados durante el tratamiento con FT, se evaluaron también las variables causalidad y gravedad de cada uno de ellos así como la edad, el sexo y el esquema de tratamiento empleado.

 

En modelos confeccionados al efecto se recogieron los datos de los pacientes por los médicos prescriptores. Los eventos fueron analizados de forma individual y posteriormente discutidos por los autores para valorar la atribución causal y la gravedad de estos, teniendo en cuenta las categorías empleadas en The Uppsala Monitoring Centre1 y los criterios de Naranjo,2 respectivamente.

 

Para el análisis de los datos se utilizó estadística descriptiva, distribución de frecuencias y porcentaje de las variables empleadas.

 

RESULTADOS

 

Se incluyeron 425 pacientes en los 11 hospitales participantes, sin embargo, en 38 casos (8,9 %) no se recogió adecuadamente la información, por lo que la observación quedó reducida a 387 pacientes

 

La mediana de la edad de los pacientes observados fue de 29 años (DE: 22,37) con un rango que osciló entre 1 y 79 años.

 

Se presentó al menos un evento adverso en 86 pacientes. En la mayoría de ellos solo se reportó 1 ó 2 eventos, aunque en un paciente se registraron 6 eventos durante el tratamiento con FT.

 

En los 86 pacientes, se registraron 133 eventos, en algunos casos como ya se mencionó, más de un evento por paciente. La mayoría de los eventos se consideró como posiblemente provocado por el fármaco.

 

En relación con la gravedad, el 93,2 % de los eventos registrados fueron clasificados como leves. Siete eventos (5,3 %) fueron valorados como moderados: a) erupción cutánea máculo papular pruriginosa y generalizada en un niño de 13 años ingresado por una meningoencefalitis bacteriana que requirió prolongación de su hospitalización; b) malestar general en un hombre asmático de 49 años que fue baja laboral; c) hiperglicemia detectada en un hombre asmático de 47 años durante el tratamiento con FT; d) accidente transitorio isquémico en una paciente de 58 años con infecciones respiratorias a repetición; e) cólico nefrítico en una paciente de 19 años tratada con FT por herpes simplex; f) astenia y malestar general en un niño de 12 años que fue baja escolar por más de 3 días y g) diarreas en un niño de 2 años con diversas infecciones a repetición que requirió reposo por más de 3 días.

 

Ningún evento se evaluó como grave, sin embargo, dos (1,5 %) fueron fatales: la muerte de un paciente de 76 años con insuficiencia respiratoria y la de una mujer de 47 años con neoplasia de mama.

 

Se detectaron 49 eventos en los 35 pacientes cuyas edades estaban comprendidas entre 0 y 14 años; se encontraron entre las más frecuentes fiebre, diarreas y eritema en el sitio de la inyección. Dolor en el sitio de la inyección y fiebre constituyeron los más frecuentes de los 42 eventos presentados en 27 pacientes con edades entre 15-29 años.

 

La cefalea fue el evento que más se reportó en 17 pacientes de 45-59 años, mientras que en aquellos de más de 60 años predominó también la fiebre entre los 10 eventos reportados en este grupo de edad.

 

Se registraron más eventos en mujeres (45 pacientes, 80 eventos de los 133) que en hombres, aunque en igual proporción entre sexos en relación con el tipo de evento, excepto para la cefalea que se presentó más en mujeres que en hombres, 10:1.

 

Al analizar el total de unidades de FT administradas a los pacientes y cuántos de ellos presentaron eventos, se observa que aquellos que recibieron menos unidades presentaron más eventos.

 

DISCUSIÓN

 

Durante el tratamiento con FT, la mayoría de los eventos que se reportaron fueron leves y de ellos los considerados como definitivos, fueron los efectos locales relacionados con la vía de administración, mientras que los fatales no fueron relacionados con la administración del fármaco. Estos resultados hablan a favor de la seguridad del FT.

 

Teniendo en cuenta la infranotificación que caracteriza al reporte espontáneo de reacciones adversas a los medicamentos,5,6 se empleó una vigilancia intensiva en la que cualquier acontecimiento clínico que refiriera el paciente o se constatara por el médico fue registrado, es decir, el médico prescriptor no tenía que preguntarse si el evento era o

no provocado por el fármaco, de esta forma se pudo recoger mayor información. Este método no ha sido empleado por otros autores, pues no tenían como objetivo identificar reacciones adversas al FT.7-11 Así, esta investigación es la primera en tratar la seguridad del FT como objetivo principal.

 

Los eventos que se consideraron como reacciones adversas definitivamente provocadas por el FT fueron aquellos relacionados con la vía de administración, en ellos la secuencia cronológica entre la administración del fármaco y el evento fue adecuada, y no existió otra causa alternativa que los produjera. La mayoría de ellos se repitieron en cada exposición al fármaco. Cuando los pacientes terminaron el tratamiento estos eventos no se repitieron.

 

En los eventos clasificados como reacciones adversas probables se tuvo en cuenta la secuencia temporal adecuada y que no existía la posibilidad de que se pudiera explicar por otra causa, sin embargo, eran manifestaciones muy inespecíficas (fiebre, malestar general, cefalea y dolor muscular) y no hubo re-exposición al FT para poder evaluarlas como definitivas.

 

Para los eventos evaluados como posibles reacciones adversas del FT la secuencia temporal era razonable pero existían causas alternativas que también podían explicarlos, ya fueran enfermedades concurrentes o fármacos administrados conjuntamente o con anterioridad al tratamiento actual.

 

Se consideraron como condicionales eventos de los que se necesita más información para evaluarlos y como improbables aquellos para los que la secuencia temporal fue biológicamente improbable y además existían causas alternativas que los explicaban mejor.

 

El desenlace favorable de casi la totalidad de los eventos que se reportaron durante el tratamiento también apoya el criterio de inocuidad del FT.

 

Los 2 desenlaces fatales que se presentaron, no se consideraron relacionados con la administración del FT. Uno de ellos es el de un paciente del sexo masculino de 76 años de edad que ingresó con una bronconeumonía e insuficiencia cardíaca descompensada a quien se le indicó 1 unidad de FT en días alternos hasta completar 6 bulbos, pero solo recibió 2 dosis pues el médico de asistencia se lo retiró ante la insuficiencia respiratoria que presentó, agravó el cuadro clínico y falleció el mismo día que se retiró el fármaco; la necropsia informó que la causa indirecta de la muerte fue una bronconeumonía

bilateral abscedada y la básica una bronconeumopatía crónica. También se evaluó de improbable la muerte de una paciente del sexo femenino de 58 años de edad con neoplasia de mama y metástasis generalizadas que fallece en su casa; hacía 2 meses que había comenzado el tratamiento con FT a la dosis de 1 unidad semanal durante un año, recibió hasta su fallecimiento 8 unidades en total. La causa indirecta de la muerte en el informe forense destaca metástasis pulmonar bilateral y la básica un carcinoma ductal infiltrante de la mama derecha operada.

 

Debido a la gran variedad de esquemas de tratamiento empleados, 12 se analizó el total de unidades de FT recibidas durante el tratamiento y se observó que a medida que estas aumentaban no se reportaban más eventos, por lo que no parece que exista relación entre estas variables.

 

Algunos sesgos pudieron estar presentes en esta investigación, como el que los médicos registraran solo aquellos eventos que ellos consideraban como provocados por el FT y no todos los que se presentaran, o el de memoria por parte de los pacientes, teniendo en cuenta que eran interrogados mensualmente. Sin embargo, a pesar de estas y otras limitaciones (falta de un grupo control, por ejemplo) la investigación fue capaz de generar una señal: el FT parece ser un medicamento seguro en la práctica clínica diaria.

 

VACUNA ANTIVEJEZ

Escrito por regeneracioncelularenchiapas 14-06-2010 en General. Comentarios (2)

La vacuna antivejez tiene la capacidad de devolverle salud, vitalidad y poder vivir más con una condición física, mental y una apariencia mucho menor a la edad biológica real de cada persona que se somete al tratamiento cada 2 ó 3 años. Podemos decir con orgullo, a las puertas de un nuevo milenio, que la vacuna no puede retroceder el tiempo para transformar a una persona de 60 años en una de 40, ni lograr que una persona de 55 años recobre la que tenia a los 20 años, pero lo que si estamos completamente seguros y satisfechos es que con la vacuna es posible, sin grandes dificultades, parecer diez (10) años más joven de la edad real o cronológica; además de conservar en gran parte la vitalidad y la libido de la juventud que en muchos casos la creemos pérdida.


Esperamos que con
la vacuna, este nivel para el nuevo milenio esté en un promedio de 80 hasta 100 años de vida, útil y activa lucido 100% y con la apariencia física siempre menor. ¿En qué consiste exactamente la vacuna antivejez? Simplificando, diremos que es la inyección en el cuerpo de cientos de millones de células y de diminutos conjuntos celulares. Se calcula que, en el interior de nuestro cuerpo, muere cada segundo unos cincuenta millones de células, reemplazadas por otras tantas. Sin embargo, cuando estamos enfermos o envejecemos prematuramente, disminuye la calidad y cantidad de dicha sustitución, y las células que reemplazan las antiguas son imperfectas. Cuando se fabrican las piezas de un automóvil a partir de un molde o plantilla, se reproducen miles de ellas idénticas. Pero si existiera una pequeña abolladura o defecto en alguno de esos moldes, las piezas que se reproducen resultarían defectuosas. Lo mismo ocurre con el cuerpo humano. Cuando uno de sus órganos, la piel, el hígado, el corazón o la médula espinal, por ejemplo, queda dañada por la acción de toxinas, infección, enfermedad, nicotina o alcohol, las células no se moldean con la misma perfección que el modelo primitivo. Gracias a la vacuna, el órgano o tejidos dañados reciben un nuevo molde celular, a partir del cual puede volver a componer el órgano correspondiente.

 

Cuestionario

Tome esta prueba simple para ver si Vacuna Antivejez puede ser para usted:

 

¿Siente que se está poniendo viejo?

¿Tiene dificultades de mantener el nivel de energía a lo largo del día?

¿Siente que su fuerza e Histamina han disminuido?

¿Tiene problemas para mantener su peso?

¿Siente que su porcentaje de grasas y colesterol aumentan?

¿Tiene más dolores corporales (musculares, óseos) que antes?

¿Siente pérdida de sueño?

¿Tiene pocos deseos para el sexo?

¿Siente que ha disminuido su capacidad retentiva y de memoria?

¿Tiene caída del cabello regularmente?

¿Siente problema de tensión arterial (tensión baja o alta)?

¿Tiene mareos regularmente?

¿Siente debilidad general por mucho tiempo?

¿Tiene su piel más seca y arrugada?


Si usted contestó SI a tres o más de estas preguntas, usted podría ser una de las muchas personas que necesitan este tipo de tratamiento, como único sustituto al desgaste inexorable al paso de los años.

 

Efectos Secundarios


En algunas ocasiones pueden aparecer aureolas rojas grandes en el lugar de la inyección. También en muy contadas ocasiones se puede presentar taquicardia o baja de tensión.

 

HISTORIA:

 

La vacuna es el implante de suspensiones de tejidos y componentes celulares que proviene de ovejas no natas y extracto placentario que hemos incorporado inductores hormonales y enzimas que son de vital importancia para el complejo y completo desarrollo celular del ser humano. Esta terapia representa décadas de estudios, ensayos y pruebas efectuadas por Médicos y Biólogos que utilizaron la opoterapia para curaciones en seres humanos (Voronoff, Bogomoletz Fischer, Filatow, Niehans, Stein, Denis etc.). Desde que se instituyó el transplante de sangre (Transfusión) se ha seguido consolidando la opoterapia humana (Barnard) con transplantes de corazón, riñones, etc. La medicina moderna, por otra parte, se apoya en muchos productos derivados de extractos orgánicos. Basta, referirnos a las insulinas de origen porcino; a las antitoxinas estrógenos y gamma globulina de origen equino; a los extractos de bilis e hígado de buey; a los derivados del hígado de Bacalao, etc. cuyas bondades terapéuticas nadie pone en duda. 

 

FACTORES DE TRANSFERENCIA PARA AFRONTAR EL CÁNCER

Escrito por regeneracioncelularenchiapas 03-05-2010 en General. Comentarios (19)

La respuesta al cáncer está probablemente en el propio sistema inmune, entrenado desde hace millones de años para afrontar cualquier enfermedad. Una capacidad que se transmite a través de los denominados factores de transferencia presentes en el calostro de la leche materna y que son los que permiten al recién nacido afrontar un entorno adverso precisamente cuando es más débil. Pues bien, dos corrientes científicas están trabajando con ellos como herramienta en el tratamiento del cáncer y otras patologías. La más consolidada científicamente es la que los obtiene de los glóbulos blancos de la sangre y cuenta ya con experiencia clínica positiva en pacientes de cáncer.

La gran mayoría de los tratamientos alternativos y complementarios contra el cáncer presentados en los últimos meses tienen un factor común: afrontan la enfermedad mediante el uso de sustancias o procedimientos encaminados a potenciar el sistema inmune y mejorar así su rendimiento frente a las células tumorales con un coste físico y anímico infinitamente menor del que suponen la quimioterapia y la radioterapia.

“Porque todos ellos podrían considerarse bazas del sistema inmune en la lucha contra el cáncer”.

 Que el sistema inmunitario permite no sólo afrontar cualquier patología sino en muchos casos prevenirlas lo sabemos desde que se descubrió que podemos inmunizarnos mediante el uso de vacunas. Fue en 1776 cuando un médico inglés llamado Edward Jenner administró la primera: contra la viruela. Jenner había observado que las amas de cría que se contagiaban de la viruela de las vacas -que no causa problemas de salud importantes- parecían quedar protegidas ante la viruela humana -normalmente mortal-. Y para comprobar si era así el 14 de mayo de 1796 inoculó en el cuerpo de un niño llamado James Phipps pus procedente de la pústula de una mujer infectada con la viruela de la vaca. El 1 de junio, una vez el muchacho se recuperó de la infección, Jenner le inoculara la viruela humana. Y como esperaba, el muchacho nunca desarrolló la enfermedad. Jenner denominaría a su técnica "vacunación", término que deriva precisamente de la palabra latina "vacca"

Es decir, que sin tener ni idea de cómo ocurría -la primera referencia a la existencia de los virus la hizo el botánico Dimitri Ivanovsky casi un siglo después, en 1892- Edward Jenner había dado los primeros pasos en el ámbito de la Inmunoterapia descubriendo una manera eficaz de impedir a las personas desarrollar enfermedades serias. Curiosamente la conexión entre el cáncer y el sistema inmune se descubriría dos años antes -en 1890- cuando aún se ignoraban sus complicados mecanismos de funcionamiento. Ese año el médico neoyorquino William B. Coley se había quedado intrigado ante la desaparición de tumores malignos en pacientes de cáncer que habían contraído infecciones estreptocócicas agudas y sospechando que la respuesta natural del organismo a la infección bacteriana podía ser la responsable de la regresión del tumor decidió realizar un experimento e inyectó estreptococos vivos en un paciente con un cáncer inoperable para ver si el tumor remitía. Pues bien, tras tres cultivos bacterianos...el cuarto ¡produjo la desaparición completa del tumor!

Coley continuó su investigación hasta desarrollar una mezcla de bacterias muertas -que acabó siendo conocida como "las toxinas de Coley"- y trató, junto a otros médicos, a más de 1.000 enfermos de cáncer con ellas. Obteniendo un éxito desigual. Así que como los resultados eran imprevisibles el método terapéutico terminaría cayendo en el olvido. Ya en 1909 un científico llamado Paul Ehrlich afirmó por primera vez que la incidencia del cáncer sería mucho mayor si no fuera por la vigilancia del sistema inmune, capaz de eliminar e identificar las células tumorales recién divididas. Con lo que ya entonces puso a nuestro sistema de defensa en el centro del control del crecimiento tumoral. Aproximadamente 50 años después dos científicos -Lewis Thomas y Frank MacFarlane Burnet- retomarían la convicción de Paul Ehrlich y comunicaron que un tipo especial de célula inmunitaria -la "célula T"- era el pivote central de la respuesta del sistema inmune contra el cáncer. Ello llevó a la acuñación de la expresión "vigilancia inmune" para describir la actitud permanente de alerta del sistema inmunitario contra las células cancerosas. Sin embargo, esa afirmación generó una notable polémica que continuaría hasta la publicación el 26 de abril del 2001 de una investigación en la revista Nature titulada "IFN-gamma y los linfocitos previenen el desarrollo del tumor primario y configuran la inmunogenicidad del tumor". El artículo estaba escrito por Robert D. Schreiber y sus colegas de la Washington University School of Medicine de St. Louis en colaboración con Lloyd J. Old -médico del Ludwig Institute for Cancer Research y del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York-. La evidencia experimental presentada en el documento demostró inequívocamente que el sistema inmune impide a los tumores desarrollarse -y a menudo incluso que aparezcan- jugando pues un importante papel protector frente al cáncer.

iComo era de prever hoy son cada vez más los científicos que estudian la relación entre el sistema inmune y las células tumorales. Estando entre las estrategias más usadas actualmente dentro del amplio campo experimental de la Inmunoterapia la inmunización de pacientes con material diseñado para provocar una respuesta capaz de eliminar o retardar el crecimiento tumoral. En este grupo cabría incluir los trabajos con antígenos tumorales ya que la identificación de genes que codifican la formación de cadenas peptídicas en la superficie celular de los tumores y que pueden ser reconocidas por las células T proporcionan la base teórica para su funcionamiento. A diferencia de la mayoría de las vacunas empleadas con los agentes infecciosos la Inmunoterapia antitumoral activaría la respuesta inmune contra ciertos antígenos a los cuales ya ha sido expuesto anteriormente. Por esa razón la vacunación con antígenos que expresen proteínas y péptidos tumorales podría mejorar la eficacia de nuestro sistema inmune contra los procesos tumorales. Recordemos, en este sentido, las vacunas con antígenos de la orina elaboradas por el doctor mexicano Salvador Capistrán. Bueno, pues a esa línea de investigación corresponden los trabajos realizados con los factores de transferencia de los que vamos a hablar y que pueden ser genéricos o específicos para cada patología.

LA "MEMORIA" DEL SISTEMA INMUNE En 1949 el doctor H. Sherwood Lawrence usó extractos de leucocitos o glóbulos blancos para demostrar que la respuesta inmune se transfiere de un humano que da positivo a la exposición a un antígeno específico a un receptor que da negativo... a través de pequeñas proteínas a las que llamó factores de transferencia. La irritación superficial (la respuesta positiva) en el sujeto que previamente no había manifestado ninguna respuesta del sistema inmune ante el antígeno específico demostraba que ésta sí estaba teniendo lugar y que el sistema inmune había adquirido a través del factor de transferencia conocimiento sobre el antígeno específico. Lo importante de la investigación de Lawrence fue que demostró que la "memoria inmune" era transmitida sin necesidad de inocular anticuerpos reales. Bastaba con los factores de transferencia, proteínas de bajo peso molecular. Por supuesto, todavía hay quienes niegan hoy la realidad de los factores de transferencia. Aunque no es, desde luego, el caso de quienes trabajan con ellos. Como el doctor Sergio Estrada -investigador del Departamento de Inmunología de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional de México y miembro de la Sociedad Mexicana de Inmunología- quien trabaja desde hace ya 30 años con los factores de crecimiento. "Nadie creyó a Lawrence al principio -nos diría el doctor Estrada- y todavía hay mucha gente que no quiere creer, ni quiere saber nada del Factor de Transferencia. Pero se convencen cuando empiezan a tratar a los pacientes con el producto". Llegados a este punto hay que explicar que los factores de transferencia son cadenas peptídicas compuestas de decenas de aminoácidos que parecen almacenar toda la experiencia del sistema inmune. El gran salto intelectual es entender que los factores de transferencia no transfieren anticuerpos ni los crean directamente sino que su función es la de educar, enseñar a las células del sistema inmune a reconocer antígenos específicos que pudieran pasarles inadvertidos. Por eso es por lo que probablemente la medicina alopática tiene problemas para admitir su existencia y sus posibilidades terapéuticas. Se trata, en suma, de una visión completamente distinta de los modelos farmacológicos normales. Cabe añadir que los factores de transferencia no curan nada sino que trabajan para hacer al sistema inmune "más inteligente", para que sea el propio organismo el que pueda eliminar la enfermedad. Son pues vitales en el desarrollo de las estrategias del sistema inmune contra la enfermedad y los gérmenes invasores. Y son además inmunomoduladores ya que no fuerzan una respuesta global sino específica y adecuada a cada ocasión. Para entender su funcionamiento puede decirse que es como si los factores de transferencia almacenaran "fotografías químicas" de los virus, bacterias, hongos y parásitos con los que estuvieron en contacto en el propio organismo o en el de otros y transmiten esa información a las células encargadas de combatir la enfermedad en el organismo donde son introducidos.

Y sus posibilidades son casi infinitas a juzgar por las declaraciones efectuadas por el doctor Estrada: "Los factores de transferencia son útiles en las enfermedades producidas por bacterias, virus, levaduras y hongos. Es el caso de enfermedades tan distintas como la tuberculosis (meningeal, renal y cutánea), la lepra, la coccidioidomicosis, la diabetes tipo II, las dolencias renales, la otitis, el herpes Zoster y simple, la hepatitis B, la toxoplasmosis, la leishmaniosi, el asma, la dermatitis atópica, la rinitis, la artritis reumatoide, la psoriasis, la esclerosis múltiple o el sjogren, entre otras muchas. Y lo mismo cabe decir en los casos de cáncer de riñón y próstata así como en melanomas y linfomas." LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA EN SANGRE ¿Y dónde obtener los factores de transferencia? El doctor Estrada ha centrado su trabajo en la obtención de los mismos a partir de la sangre. "Se obtienen -nos explicaría- rompiendo los glóbulos blancos o leucocitos de la sangre y metiendo lo obtenido en una bolsa de diálisis con una malla muy fina que sólo permite la salida de moléculas muy pequeñas -de 10 kilodaltones o menores- por lo que no pueden pasar virus, bacterias u hongos. Pues bien, el extracto de leucocitos obtenido contiene un factor capaz de transmitir la respuesta inmune positiva del donante al organismo receptor. Tal es el factor de transferencia y tiene una actividad terapéutica extraordinaria, innegable". Sergio Estrada reconoce que cuando comenzó a trabajar con los factores de transferencia lo hizo de forma muy escéptica porque no se sabía qué eran aunque fuera muy consciente de su actividad terapéutica. De ahí que fuera utilizándolos cada vez en más enfermedades con la tranquilidad de saber que se trata de un material inocuo. En cuanto al proceso de obtención Estrada lo fue depurando hasta pasar de factores de transferencia genéricos obtenidos a partir de la sangre de 1.000 pacientes sanos a factores de transferencia más específicos que, eso sí, precisan de procesos más complejos. "Ya existen -nos diría- moléculas bien definidas que transfieren la inmunidad específica. Son moléculas que tienen un peso molecular de cinco mil daltones o cinco kilodaltones (Kda). Y cada una de ellas es específica para un microorganismo o para un antígeno diferente. Eso nos asegura el éxito de la terapia en enfermedades infecciosas. Hay que dar a los pacientes el factor específico para cada padecimiento si bien hay padecimientos que son prácticamente universales como el herpes Zoster que proviene de una complicación de la varicela. Pero es el mismo virus. Bueno, pues cuando de niños pillamos la varicela la pasamos sin complicaciones y además nos deja una inmunidad sólida que se va reforzando cada vez que tenemos nuevos encuentros con el virus de la varicela. De tal manera que los jóvenes en México, que son los que donan sangre, tienen casi todos inmunidad a la varicela. También por eso es un éxito el tratamiento con factor de transferencia en el herpes Zoster. No hay nada que se le compare. Hoy el tratamiento médico habitual para esta dolencia es el 'aciclovir' pero le aseguro que el factor de transferencia es mucho mejor. En un estudio que hicimos a doble ciego y que se publicó en el 'Journal of Inmunofarmacology' los pacientes tratados con el factor de transferencia dejaban de tener dolor a los diez días mientras los tratados con aciclovir padecían aún fuertes dolores a los 22. Lo que demuestra, de forma estrictamente estadística, que es mucho mejor el factor de transferencia en este padecimiento".

LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA EN EL TRATAMIENTO DEL CÁNCER

 Los éxitos obtenidos por Sergio Estrada llevarían a un amigo suyo, el doctor Abelardo Monges Nicolau -especialista en Oncología del Hospital Mocel-, a probar los factores de transferencia en pacientes de cáncer. Algo que viene haciendo desde hace ya diez años. "La verdad es que estoy impresionado con los resultados -nos confesó-. Básicamente los utilizo como método coadyuvante de la quimioterapia y debo decir que la expectativa de vida -en todo tipo de cánceres y metástasis- es muy superior a la obtenida con la simple aplicación de los métodos convencionales". A pesar de lo cual la falta de fondos -mal al parecer estructural en México donde hemos visto prometedoras investigaciones que no ven nunca la luz por falta de apoyo económico- ha imposibilitado hasta el momento -así nos lo confesaría Monges- la realización de los caros estudios exigidos para la obtención del reconocimiento oficial. El doctor Estrada nos aseguraría, por su parte, que en países como China los factores de transferencia son ampliamente utilizados para combatir enfermedades virales como las hepatitis B y C que pueden ocasionar hepatocarcinomas o cirrosis. En ese país el porcentaje de personas con el virus de la hepatitis que no presentan sintomatología es muy alto lo que sugiere que su sistema inmune es capaz de detener la acción del virus. Por eso con la sangre de esas personas se hace un extracto dializable de glóbulos blancos que se administra a los niños como "vacuna" con el propósito de que no desarrollen la hepatitis aún cuando se infecten con el virus. También se utilizan en Cuba, Eslovaquia e Italia con un costo muy por debajo del que requiere, por ejemplo, el tratamiento con interferón.

Y esa es su tercera ventaja: es fácil de obtener, no tiene efectos secundarios y su costo de producción es muy bajo en comparación con otros productos como los interferones y las interleuquinas. Lo que claramente beneficiaría a los enfermos, especialmente en el Tercer Mundo. "Para el tratamiento de un linfoma -afirma Estrada- las células B tienen en su superficie un grupo químico que se llama CD20 y hay un anticuerpo monoclonal capaz de adherirse a él que permite eliminar las células cancerosas. El problema es que cada inyección cuesta 1.800 euros y se requieren varias por lo que muchos pacientes no puedan terminar el tratamiento. Las nuevas terapias puede por tanto que sean mejores pero cada vez son más caras e inaccesibles. En cambio, el factor de transferencia es un inmunomodulador al alcance de todo el mundo, mucho más fácil de preparar y extraordinariamente más barato".

 

EL CALOSTRO La otra línea de investigación -encabezada por grandes laboratorios especializados en complementos nutricionales- sostiene que los factores de transferencia es posible obtenerlos también del calostro de la leche -tanto humana como animal-, muy rica en proteínas, entre ellas todas las inmunoglobulinas (anticuerpos que defienden el organismo contra las infecciones). Y es que parece claro que la memoria inmune le llega al recién nacido a través del calostro, la primera leche que obtiene del pecho de la madre.

Hoy sabemos que durante el último trimestre de la gestación la glándula mamaria acumula una sustancia llamada precalostro formada principalmente por exudado de plasma, células, inmunoglobulinas, lactoferrina, seroalbúmina, sodio, cloro y una pequeña cantidad de lactosa. Más tarde, en los cuatro primeros días posteriores al parto, se produce el calostro, un fluido amarillento y espeso de alta densidad y escaso volumen. Entre 2 y 20 ml por toma, suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido. Y eso que el calostro tiene menos contenido energético, lactosa, lípidos, glucosa, urea, vitaminas hidrosolubles, PTH y nucleótidos que la leche madura. Sin embargo, contiene más proteínas, ácido siálico, vitaminas liposolubles E, A, K y carotenos. El contenido en minerales como sodio, zinc, hierro, azufre, selenio, manganeso y potasio también es superior en el calostro. Pero, sobre todo, el calostro tiene un contenido muy elevado de inmunoglobulinas, especialmente IgA, lactoferrina, linfocitos y macrófagos, oligosacáridos, citoquinas y otros agentes defensivos que protegen a los recién nacidos de los gérmenes ambientales y favorecen la maduración de su sistema de defensa. Contiene además enzimas intestinales que ayudan en la digestión (la lactasa y otras enzimas intestinales están inmaduras en el recién nacido). Sus abundantes inmunoglobulinas cubren el endotelio del tubo digestivo evitando la adherencia de los patógenos, facilita la colonización del tracto intestinal por lactobacilos bífidus y contiene antioxidantes que le protegen del daño oxidativo. De todo ello se deduce la importancia fundamental que tiene para un recién nacido empezar su vida tomando el calostro de su madre. Estudios realizados en animales sugieren asimismo que la lactoferrina -una de las proteínas principales encontradas en el calostro- puede ayudar a prevenir o reducir los cánceres de colon, vejiga, lengua, esófago y pulmón así como la formación de metástasis de pulmón.

 Los mecanismos subyacentes están bajo estudio pero parecen estar relacionados con la capacidad de la lactoferrina para mejorar el funcionamiento del sistema inmune. Cabe agregar que el ácido linoleico conjugado y otras grasas encontradas en el calostro también han mostrado propiedades anticancerígenas. No es de extrañar pues que volviendo a los comienzos de la inmunología haya quien haya vuelto la mirada a las vacas -que hasta la aparición del llamado "mal de las vacas locas" era un animal preparado para resistir un gran número de microorganismos- a fin de intentar aprovechar las ventajas de su calostro. De hecho, su aprovechamiento no es nuevo. En la India, durante miles de años, los médicos ayurvédicos documentaron los beneficios para la salud del calostro. Y en los países escandinavos se ha hecho durante centenares de años un delicioso puding de calostro cubierto de miel para celebrar el nacimiento de terneros. Incluso fue utilizado en Estados Unidos como antibiótico hasta el descubrimiento de la penicilina. En suma, numerosas investigaciones han confirmado en los últimos años la posibilidad de beneficiarse del calostro animal -principalmente de las vacas- para reforzar el sistema inmune. Y de ahí que haya muchos complementos nutricionales que hoy lo contienen. Ahora bien, hubo alguien que llegó aún más lejos y se planteó que ni siquiera la gran cantidad de sustancias del calostro era suficiente para justificar el salto cualitativo que se da en el sistema inmune del bebé. Que faltaba saber cómo sin traspasar anticuerpos la madre transmite la memoria inmune a su hijo. Y de nuevo los factores de transferencia de

Lawrence fueron la respuesta. Con lo que investigadores y laboratorios se apresuraron a extraer calostro de las vacas, hicieron una intensa filtración molecular y terminaron encontrando una molécula muy pequeña: el factor de transferencia. Y se decidieron a comercializarlos como complementos nutricionales de consumo oral.

PRUEBAS AMERICANAS Y RUSAS:

Debemos añadir que una de las investigaciones más interesantes sobre la capacidad de estos productos fue la dirigida por el doctor Darryl See quien fuera director del Institute of Longevity Medicine de California y que trabajó en distintas ocasiones para Upjohn, Pfizer, Harvard y el Departamento de Defensa norteamericano. En la actualidad dirige una clínica en la que aplica los factores de transferencia a los pacientes de cáncer. El estudio tenía por fin determinar los efectos anticancerígenos "in vitro" de dos productos. Y su conclusión no pudo ser mas clara. "Ambos productos -afirmó- inducen la destrucción de las células eritroleucémicas K562 a un nivel desconocido en la experiencia del director de la investigación y en la literatura médica conocida. Dado que la función de las denominadas células asesinas naturales es crucial para terminar con las células cancerígenas estos productos son candidatos ideales para formar parte de una terapia adyuvante en casos de cáncer.

Además las células asesinas naturales forman una primera línea de defensa contra las infecciones de virus y otros microorganismos". Darryl See publicaría en febrero de 1999 una investigación en el Journal of the American Nutraceutical Association en el que estudiaba la capacidad de 196 productos naturales y no tóxicos para aumentar la actividad de las células asesinas naturales. Pues bien, algunos productos aumentaron su actividad en un 48'6% pero el factor de transferencia obtenido del calostro lo hizo en un 103%. Además, cuando el factor de transferencia fue combinado con una serie de agentes tímicos -los beta-glucanos de fuentes múltiples, Acemanano e IP6- el resultado fue un incremento sinergístico de la actividad de las células asesinas naturales del 248%. Esta combinación de factor de transferencia calostral, factores tímicos y extractos de polisacáridos biológicamente activos es el producto más activo probado hasta la fecha. En una tercera etapa Darryl See realizó un estudio "in vivo" para lo que seleccionó veinte pacientes -12 hombres y 8 mujeres- que padecían cánceres en fases III y IV. Su media de edad era de 49,3 años y todos ellos habían sido enviados por sus oncólogos a morir a casa. La esperanza media de vida que tenían era de 3'7 meses. Pues bien, el protocolo consistió en dar a cada paciente 9 cápsulas diarias de factores de transferencia. Y ocho meses después ¡16 de ellos aún vivían! Unos habían mejorado, otros estaban estabilizados y en algunos el cáncer ¡estaba remitiendo! Se constató también que el número de células asesinas naturales había aumentado -de media- ¡en un 400%!

También el doctor Anatoli Vorobiev -de la Academia Rusa de Ciencias Médicas- dirigió un equipo en pruebas independientes. Pues bien, utilizando pruebas de citotoxicidad a doble ciego se combinaron células cancerígenas con células asesinas naturales de humanos y se dividieron entre grupos de células asesinas naturales activadas con factores de transferencia y grupos de células asesinas naturales no activadas. Los resultados demostraron concluyentemente la capacidad de los factores de transferencia para reforzar la actividad de las células asesinas naturales en un 283% e, incluso, en el caso del producto más avanzado en un extraordinario 437%, por encima de toda respuesta inmunitaria normal (respuesta establecida como línea de base de este estudio). Además los resultados de este experimento científico demostraron que las células asesinas naturales activadas con factores de transferencia mataban el 99% de las células cancerígenas lo que superaba la capacidad de defensa natural del cuerpo. Los científicos rusos, ante resultados tan excepcionales, solicitaron de inmediato mayor información sobre las muestras aportadas. Aquí denominamos ahora a su muestra 'la interleucina de oro'", transmitiría el doctor Kisielevsky -miembro de la Academia Rusa de Ciencias Médicas- al laboratorio. De hecho, los resultados han sido tan extraordinarios que en diciembre pasado el Ministerio de Salud ruso aprobó el uso de sus factores de transferencia como moduladores inmunitarios en hospitales y clínicas de la federación. Los resultados de los diez ensayos clínicos y dos estudios experimentales efectuados sobre estos productos quedaron plasmados en el documento metodológico aprobado por el ministerio que permite a los doctores utilizarlos en su práctica clínica. Evidentemente queda mucho por avanzar en el campo de la Inmunoterapia y de los factores de transferencia -genéricos o específicos- pero se obtengan de la sangre o del calostro están demostrando ser unas prometedoras herramientas terapéuticas -más que contrastadas después de 30 años de experiencia- en multitud de patologías, entre ellas el cáncer. Aunque hasta ahora se hayan venido utilizando básicamente como compensadores del destrozo causado por la quimioterapia.